vOlveré




qUiero, volver... pero no sé cuándo.
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Tengo tantas letras en la punta de los dedos, que cuando trato de organizarlas las olvido. Creo que el punto de partida, en otra ocasión (cuando ya me anime a regresar) será Cleaber, que desde que volvió con su tormento me olvido... y qué.
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Y yo me abandoné también.

Me abandoné de Gabina, de Pp, de los Funky Santaneros y todos los demás. Ahora ando de inseparable de Carol, Yovis y Lorreín. Me divierten :)
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El innombrable por ahí anda dando patadas de ahogado. Y yo, de lejitos, nomás viéndolo hundirse.
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En estos días vino mi primate (ésta es de Gabina: qué historia que vivimos al otro lado del charco). Eliodoro es guapo, pero yo lo recordaba diferente. 'Ora que no anduvo con su primo Rrul, nos tocó verlo más. Me pregunto qué pensará de la mexicanada... él, con sus 36 primaveras y quién sabe cuántas guerras sobre los hombros. Ah, porque es militar, millonario y vive en Hawai. Creo que un día de estos voy a ir a visitarlo, pobre, ha de necesitar compañía :D... Mayor Mora (jeje, como Mayor Nelson de Mi bella Genio". 
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Y bueno, como mi hermana es la más borracha... se lo llevó a conocer cuanto tugurio se le ocurrió... y que yo invito, y tú eres la visita y no sé cuánto. Y que ahora anda en bancarota. Y yo como soy la madre abnegada, ya me iba con Lolo a las Fiestas de octubre y que va llegando y mi papá me lo monta. Así que ahí anduvimos caminando como locos y viendo a Lolo y a Manel darse sus vueltas en los juegos (pobre, qué pena). Y luego, como yo soy bien miedosita, que lo mando con mi prima Lix a la Mansión del terror. Pobre, las que tuvo qué pasar conmigo. Hasta eso fue bieeen amable y me dijo que se divirtió mucho. Jajaja. Tanto que lo invité a Ajijic a ver su futura vivienda, para que se anime a venir con los veteranos que ahí viven y su apretadísima agenda no se lo permitió. Me gustó platicar con él... poco pero sustancioso.
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El caso es que hoy el innombrable me habló para pedirme un favor. ¡Ja! Y me contó su patoaventura con Lolo en el estadio. Yo, con mi escucha activa (como aprendí en esta laaaarga trayectoria de empleada de atención al cliente vía telefónica) contesté varios "Ah", "Hmmm", "Ajá". Y le dije que luego le pasaba la página de Eliodoro para que viera las fotos y los videos que subió de Lolo en la feria. A lo que efusivamente me contestó que ya sabía cada movimiento que yo hacía. Que ya le habían dicho que me vieron con un pelón y que supuso que era mi primo. Y yo, muy en mi papel, le dije que Aaaaah que pinche gente, que por qué no les decía de una vez por todas que él y yo hace tiempo no somos nada y que yo podía andar [como él, pensé] con quien se me diera la gana.
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Qué coraje, sentí hervir la sangre. No me había dado cuenta de que seguía con los radares aún. En fin... 
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Y aún hay más. El innombrable cerró queriendo bromear y tipo chiqueypega con una invitación a la revolcadura a la que finamente agradecí con un "Uuuuuh mi rey. Hace muuuuucho que ni al caso". 
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Idiota innombrable del mal. A veces no sé lo que tiene en su jicamota de cabeza que Dios le dio.
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Eeeen fin. Volveré-e. Jaja.

Bueno, está bien. A petición del público he vuelto.


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Lo que no olvidan...