mÀs de lo que creí...




No encuentro mi lugar.
Todo desde la última plática con el innombrable. O tal vez debería llamarse ya el increíble: Mr. increíble. Pero la increíble soy yo... la increíblemente estúpida.

Y lloro.
Por él.
Pero más por mí.

En fin, por ello... esta vez: 
"tomaré en cuenta su ridícula opinión"


Me urge ver a Mor y Gabina, pa llorarles mis penas.

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Lo que no olvidan...