lLuevo





eN otros tiempos, la lluvia me ponía nostálgica.
Hoy me relaja. 
Mucho. 
La lluvia tranquila me acaricia.
La lluvia estruendosa, me arrulla.

Qué curioso... a veces me da miedo pensar que sea una extraña patología de mi cabezota.
Me encanta la vista de mi ventana: mi castillo privado del Conde Patula, la lluvia a todo lo que da, y yo... aquí, sentada lloviéndome, Yo-viéndome también.

lLuevo...
A veces en corajes.
A veces en tristezas.
Y también en alegrías.

lLuevo, siempre lluevo.

Hoy estuve pensando en lo que me está sucediendo. 
Lo tengo claro. 
Estoy histérica, furibunda... pero no frustrada.

Por un momento pensé en las explosiones y los insultos infantiles que le aviento al innombrable (ya sé que no iba a hablar de él, pero si no lo escribo se me olvida en qué etapa voy) (jeje, yo y mi memoria del tiempo).
¿Por qué me estoy portando así?

Recapitulé lo bueno, lo malo y lo que no se puede calificar.
Pensé. 
Repensé. 
Rependeja: deja de pensar en lo irresucitable.

A ver, todo... lo más bajo, lo más vil, lo más cruel, lo  más ruin, lo más doloroso. 
Se lo conocí.

Y no hay más.
No hay una sola cosa, nada que yo no pueda esperar de él. 
Cualquier ignominia, sé que el innombrable es capaz de hacerla con la mano en la cintura.

Y entonces pensé...
¿es lo que quiero para mi vida?

La pregunta del millón.
Sí, porque millones de veces, cada año, cada día, cada segundo me lo pregunté. 
La respuesta siempre fue la misma. 

Y mis acciones también.
Callé.
Aguanté.
Esperé.
Desesperé.
Exploté.
Grité.
Reclamé.
Soporté.
Perdoné.

Y volví.
Siempre volví.

Cual perfecta pendeja, romántica empedernida, empendejadísima pensé que algún día iba a valorar lo que yo era capaz de hacer por él. Pensé que iba a sentir lo que yo era capaz de amarle con toda la porquería que se embarrara, con el olor a alcantarilla con el que me gustaba taparle la boca (jejeje, otra niñada). Ratilla de alcantarilla... pensé que lo iba a entender y entonces iba a corresponder.

Algún día.
Pero no llegó.
No a tiempo.
No llegará.

No lo culpo...
Esto sucede, cuando una persona no se valora, cuando no se pone el precio que quiere que los demás paguen por ella (no hablo de materia).

Pero tampoco me culpo.
Porque creí que necesitaba el amor de alguien, no el mío.

Basta de vivir como mártir, ese disfraz no me queda.
Basta de corajitos estúpidos e insultos infantiles.
Basta de ti innombrable.

Esto no es ni la llamarada de un fuego que se extingue.
Es más bien, el brillito ese en las brazas de una flama que murió hace varios años.

(Sí claro, entonces por qué tanto ardor)
(jajajaja)

Adriano, tiene una frase interesante en su msn: 
"Disfrutando MI preciosa y agrradable compañía"

Y creo que la voy entendiendo
:) 

A veces tanto melodrama me da flojera a mí también.
:s
Creo que la próxima vez, hablaré de política... ahora que Fidel Castro escribe y tiene la calidad moral para echarle porras a Andrés Manuel López Obrador, pues entonces me siento capaz de opinar, jajaja.

Mundo loco.

Yo, por lo pronto... lluevo,
tú llueves,
él llueve,
nosotros llovemos,
ustedes llueven...
todos llovemos.

Yo aquí, sentada lloviéndome.
Yo-viéndome también.
O como dijera mi papá: yo-viendo, me mojo.

:)

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Lo que no olvidan...