eFímero...

tOdo en esta vida, tiene un plazo que se cumple.

Tarde o temprano.

hOy traigo la filosofía barata a todo lo que da.
Bueno, desde el otro día... que cuando entro en cRisis: ¡Cuidado!

úLtimamente he hablado mucho con el iNfaltable.
Me encanta que esté de buen humor... y que con su amplísima experiencia ilumine mi pedregoso camino.
cLaro, no faltó su tradicional historia de: mauriciogarcésalasecho.

Dije, ¿cómo estás?
Y que se suelta.
Y media hora después, yo: órale casanova. Me parece muy bien... eres todo un rompecorazones... pero yo me refería a tu estado físico (con eso de que sentía achaques de la edad... muchos. O sea).
Ah, pues me he sentido bien. Me dice.

Y luego, mi ardilla voladora a construir historias... del infinito y más allá.
¿Cómo pueden?
La mayoría de mis amigas... no todas (Otras son como "batillas" en ese aspecto. Cosa que me da mucho gusto... y hasta cierta envidia), apechugan el abandono de sus miserables novios durante un tiempo considerable... otras no tan considerable: digamos unos cuantos años. Otras, de quien no me quiero ni acordar... han durado décadas... y a no ser que son tan jóvenes, bellas e inteligentes pues toda la vida no les ajustaría.
Yo... 10 años se los dediqué a uno. 10 años se los dediqué a otro... y los otros 9.... lo dediqué a los estudios. Jajajaja.
En fin, el punto es, cómo puede el iNfaltable cleaBer estar llorando a su sapita de cuento ayer y hoy traer a otra escuincla. Hoy romper con la escuincla... y mañana traer "juguete nuevo" como les llamo a sus conquistas.
Y se lo dije... sí cleaBer, ya sé... tus historias express... casi como la vida.

En fin, reconozco que me gustaría ser de ésas de: cambio de página, escribir renglón. Cambio de página. Cambio de página. Cambio de página.
A veces.

Tengo una compañera nueva.
Es un pandediós. Tanto, que si la estrujo le salen corazones por todos lados.
Me dijo, ¿qué hiciste el fin de semana?...
Nada... ah sí, le dije, fui al cine con un amigo. Vi...
Y no pude terminar.
Se le cayó la quijada hasta el suelo y se le desorbitaron los ojos: ¿cómo?, ¿qué hiciste?, me dijo.
Repetí. Fui al cine con un amigo...
Sacudió la cabeza: ¿cómo?, o sea... ¿tu marido te deja hacer esas cosas?

Sonreí... pensando para mis adentros a 10 mil por hora:
1. Independientemente de la situación con el iNnombrable: nunca en la vida le pedí permiso para nada.
2. No vale la pena sacar los trapos al sol con toda la gente.
3. ¿Estamos en la era cavernaria?

Y contesté... bueno, lo que pasa es que yo estoy separada desde hace muchos años. 
Y mi sonrisa se hizo más amplia. Y continué. Vimos...
Y me interrumpió rebosante de corazones: Nooooooo zOé, no hagas eso. La vida es tan corta, que no vale la pena perder el tiempo.
Habla con tu marido. Les hace falta comunicación. Arreglen las cosas. Tienen que estar juntos por su niño... es bien fácil hablar.
Mi amplia sonrisa quedó congelada.
Sentí ganas de vomitar.
Hasta que me obligué a contestar: Sí Marita. Tienes razón... no vale la pena perder el tiempo.
Callé con la sonrisa todavía congelada.

Quise decir: no vale la pena desperdiciar el tiempo con quien no lo merece.
Sí, la vida es corta.... y peor si es como la de cleaBer el Grinch: que su vida tiene 4 hrs. por ser esclavo del trabajo.
Cálmate magnate, empresario millonetas.
Y solo.
:s

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