aVentureros

rEmembranza...
tRiviani,
qué tiempos, ¿no?

Los nómadas aventureros

El viaje estaba planeado para toda la bola. Unos 16 en total. Al final sólo quedamos 4 y decidimos ajustar los planes. Por qué en lugar de ir a San Cristi, no nos íbamos a la playa. Lo consultamos entre los 4 con llamadas esporádicas y 4 afirmaciones efusivas: “Yeah, vámonos a la playa, total”.

Así, bola de loquitos emprendimos el viaje el jueves por la noche… al final, siempre quedamos los mismos: Ross y Nady, iNvisible, Paulo y yo. (Tribbiani, tú no... porque en aquel entonces, como ahora al iNvisible, no te daban permiso) (y si Lis estaba incluida, menos).

Ya en la carretera, como en la segunda caseta, el iNvisible recibe una llamada: JOEY TRIBBIANI y su novia se unían: “Pues lánzate, por acá nos vemos”. Pasamos la última caseta con destino a Vallarta, pero una fila enorme en alto total no nos permitió continuar. Sólo uno que otro coche pasaba por el carril contrario. Hasta que alguien se compadeció “Hey, si van a Vallarta no hay paso”. Hubo un accidente que bloqueó los dos carriles, así que vayan por San Blas, porque esto no tiene para cuando”. Y todo mundo giró su coche al carril contrario. Nos paramos en una gas y Ross preguntó sobre el camino a Vallarta por San Blas. Regresó al coche con cara de “Shalex”… “HEy, cómo ven… que si nos vamos por San Blas, son 4 horas de desviación… más que si regresáramos a Guadalajara”. Uhhh

Optamos por ir a cenar a Compostela, el pueblito más cercano, y hacer tiempo para ver si en unas horas se arreglaba el camino. Llamamos a Tribbiani para decirle lo ocurrido y que nos veíamos en Compo. Ahí empezó una larga aventura que me resultó muy divertida y que no pienso olvidar jamás.

Fue chistoso que siendo juevessanto, día significativo como pseudocatólicos que somos, hayamos decidido cenar “Guaraches” [así decía en el puesto] de carne asada, con plena conciencia de que no se comía carne. Y justo esto hablábamos mientras saboreábamos el “guarache” diciendo: “nos vamos a condenar, mira que comer carne hoy. Pero son vacaciones, se nos perdona… además el tal "yisius" nos quiere boicotear las vacaciones; a ver, quién lo manda bloquear el camino a Vallarta”. Y risas… en eso el iNvisible, con una
cara de sorpresa que no puedo describir, dice: “No manchen… ¿quién viene ahí?”, pensamos todos que se trataba de Tribbiani Burrón (con suegra, cuñada, sobrinas, el perico, el perro, etc.) (no te enojes, es carrilla por el viaje de puntademita), pero nos llevamos una sorpresita, el mismo iNvisible contestó:  “Es Jesús en el
Viacrucis… y nosotros con el bocado de carne en la boca. No manchen, qué inconscientes”. Y risas de todos.

Y luego la tijera… 
nos reímos del Jesús y los 12 apóstoles que recorrían la plaza solos. Sin más comitiva. Frente a nuestros ojos todo el significado, la vértebra y momento cumbre del catolicismo… y nosotros comiendo carne y riendo. Qué ironía.

Esa noche tuvimos que dormir en un hotel de Compostela porque la carretera no se habilitó. Y las risas otra vez. La ironía presente en todo momento. La repartición de cuartos fue curiosa y me resultó divertida también.

Obviamente las parejitas de tórtolos durmieron juntos: Sres. Ross y Nady en el cuarto con cama King zize. 

Señores Tribbiani en el cuarto con cama matrimonial y sin TV, al cabo ni la iban a ver. 

Y curiosamente, los abandonados tuvieron que dormir juntos y me pareció muy gracioso.
Dormí con el iNvisible… bueno, si a eso se le puede llamar dormir.
En realidad, también tuvimos mejores cosas en que ocupar nuestra noche en lugar de dormir… jajaja

Claro: hablamos toda la noche, sólo eso, jajaja. Me tocó dormir con él en un cuarto con cama matrimonial y una individual. Obviamente dormimos él y yo en la matrimonial y lOlo en la individual… jejeje, no es cierto.

Ya recostados en nuestras respectivas camas pues prendimos la TV, apareció la película “Un ángel enamorado”… y le dije, “ahí déjala, ésa es muy bonita”…  y él: “¿Te gusta ésa?, yo nunca la he visto”, “No es posible iNvisible, es clásica... tú que me prestaste sweet november, la casa en el lago y puramielderramada que te sabes...” y me dice “No, pues sí… se ve que está buena la peli eh, pervertida cochina”. Jajaja, estaban las escenas en las que el ángel decidió caer del cielo y tiene su primer y único encuentro sexual con la mujer de la que se enamoró, jajaja.

Y ya sin poner atención en la TV, comenzó la plática. “Oye iNvisible, quién lo iba a decir… ¿te imaginas si el iNnombrable supiera que estoy pasando la noche contigo?, no daría tiempo de nada y pensaría lo peor de mí… que sus sospechas eran ciertas, que ando contigo y que esta noche nuestro intenso amor secreto se concretaría, qué idiota”. Risas. “Sí, no manches. No te apures, tú dile que pasaste la noche con el verdadero papá de lOlo”. Risas. Y luego pláticas de cómo pasó todo con el iNnombrable: cuando nos conocimos, cuando nos embarazamos, cuando nos fuimos a vivir juntos, cuando nació lOlo, cuando nos separamos. Y luego él, las mismas situaciones, pero  con su florsilvestre. 

Curioso, nos sucedieron las mismas cosas casi al mismo tiempo. Me contó cómo decidió separarse de ella, cómo a veces la extraña y cómo a veces se siente solo. “Hey iNvisible… pero bien que te consuelas. Volado… si andas como con 20”. Risas. “Hey Zoe… yo sólo tengo buenas amigas, qué quieres”. Risas. Y sigue la plática, los temas fueron variados. Mi amor imposible y apache por CleaBer, su amor imposible y enfermo por la anorexis Wadawom, el amor de nuestro Tribbiani, la envidiable relación de Ross y Nady, el fútbol, la playa, lOlo y Shaggy, que mi cabello cada vez era más esponjoso y afro con el paso de la noche, que el suyo igual de grifo lo hacía parecer cotonete con la cabeza de algodón. Risas. Contando las horas. Sólo nos quedan 4 horas para dormir. 3 horas. 2 horas. Sólo nos queda media hora para dormir… y la plática seguía. No sé en qué momento me quedé dormida… pero la voz del iNvisible me despertó:

“Zoé, Zoé”… y abrí los ojos. El iNvisible estaba parado en la ventana del cuarto mirando hacia afuera. “¿Qué pasa iNvisible, ya nos vamos?”. “No, Ross mandó al chavo del 10”, “¿qué dices?”, “que Ross mandó a un chavo al 10”… “no te entiendo iNvisible, ¿qué dices?”. 

Y el iNvisible se sienta al borde de su cama mirándome… “iNvisible, por qué no me contestas… ¿qué dices?, no te entiendo… cuál chavo?”. Y el  iNvisible se acuesta y se tapa la cara con la almohada. Suelta una carcajada diabólica. “iNvisible, me das miedo, contéstame…”. iNvisible seguía riendo. “Qué miedo iNvisible, no inventes… qué te pasa, por qué te ríes, ¿es mi cabello?”. Y más risas de iNvisible “No manches, ¿qué te dije? Estaba dormido. Reaccioné hasta las mil que me decías que por qué no te contestaba”. Risas. “Tarado, me das miedo. Me aterrorizan los sonámbulos, no me digas que estabas dormido porque me das miedo”. Y el  iNvisible dice “No. Creo que vi a alguien afuera y por eso me levanté… creo que era una viejita”. “Cuál viejita, duérmete. Me estás asustando, dijiste que el chavo del 10 no sé qué”, y el iNvisible se asoma a la ventana y ríe “es que enfrente está la habitación 10, por eso lo he de haber dicho… jajaja. No inventes… ¿quién está ahí?. Hay alguien ahí… no había visto esa ventana, se está asomando alguien”. 

Qué pinche miedo sentí…

“Dónde… cuál ventana… ay iNvisible tengo miedo”. “Jajaja, qué pendejo. Es un espejo y estoy viendo mi reflejo”. “Hay menso, qué susto… prende la luz. No quiero que la apagues porque me das miedo, estás bien loco… eres sonámbulo”. Y dormimos con la luz prendida hasta las 8 que vino Ross a despertarnos para ir a Vallarta.

Fue una situación cómica… pero sentí mucho miedo. 
Insisto, me dan miedo los sonámbulos… su cara es diferente, su actuar… su mirada perdida y dormida me da escalofríos.

Sugerí una playa de Valla que me encanta… y por lo escondida que está la entrada, supuse que iba a estar sola. Así que nos dirigimos ahí después de desayunar y aprovisionarnos de comidas, bebidas y postres par la tarde. Aún no decidíamos si nos quedaríamos en casa de Bety o buscaríamos dónde hospedarnos… o si acamparíamos. Sólo queríamos echarnos un chapuzón y asolearnos como iguanas. Se acabó la tarde y comenzó el maldito martirio en coche. Decidimos no quedarnos en casa de Bety porque nos dio pena ser más de los que habíamos dicho que llegaríamos, todavía no sabíamos que Tribbiani venía para cuando les avisamos, así que decidimos buscar hospedaje. Recorrimos sin suerte mil playas buscando dónde quedarnos. Ya a altas horas de la noche, hartos, hambrientos, húmedos aún y llenos de arena… yo con greñas de arbolito frondoso, absolutamente tiesas y esponjosas… y todos sumamente cansados por fin nos paramos a tomar una decisión.

Tribbiani dijo “creo que por allá hay un cincoletras, ¿no les importa pasar la noche ahí?”. En coro “NO, VAMOS”.  el iNvisible muerto de risa “Ay Zoí… y ahora qué diría tu iNnombrable si le dijeras que pasaste la noche conmigo, su peor pesadilla, y al día en un motelazo, jajaja”. Todos en coro “Los mata”. Risas.

Nunca vimos el dichoso motel y nos paramos nuevamente. Yo sugerí “ya es muy tarde y todos estamos muy cansados, necesitamos bañarnos. Yo me estoy muriendo de frío porque mi ropa sigue mojada. Por favor, vámonos nuevamente a Compostela y pasemos ahí la noche. Mañana ya veremos”.

Tribbiani fue el único que no estuvo de acuerdo. Y ya camino a Compostela se nos perdió en el camino.  Luego recibimos su llamada “Estoy en LaPeñita, hay unos bungalows medio gachos, pero hay lugar ¿cómo ven?, son para 4 personas… pero podemos rentar 2”. No lo dijo dos veces cuando nosotros ya íbamos en camino. Poco nos importaba que los bungalows parecieran la casa de la verdadera Chimoltrufia… queríamos bañarnos y dormir.

Al final sólo rentamos 1 para los 6 que éramos. Y nos quedamos dos noches ahí. Ninguno estuvo dispuesto a buscar otra cosa y pasar oras en carretera, ni guardar el tilichero porque ya estábamos instalados y cómodos. La repartición fue más o menos igual: Los Tribbiani en la cama presidencial, Los Ross en una colchoneta, Los abandonados juntos nuevamente.

Nuevamente el iNvisible sonambuleó en la noche: “Zoé, Zoé…” entre dientes dijo algo que no entendí… pero comprendí que estaba dormido y lo ignoré. No sentí miedo porque estábamos todos ahí. Así que sólo le di la espalda y me quedé dormida.

A la mañana siguiente la sonambulez del iNvisible fue el chiste. Se moría de pena y juró no pegar un ojo para no decir incoherencias nuevamente. Jejeje.

Yo todo el tiempo estuve pensando en CleaBer, pensé que se la estaría pasando muy bien. Lo extrañé.
El resto de los días fue felicidad y diversión y cansancio y descanso. Lo pasamos muy bien. Pensamos que el regreso iba a ser una tortura, pero no estuvo mal.

Al final del viaje, reflexioné de lo libre que me sentí, de lo feliz que puedo ser y de lo bien que la pasé. Me di cuenta de que el iNnombrable ya no significaba nada en mi vida… que al final no fue tan doloroso olvidarlo.

Por la noche estuve con CleaBer en el MSN. Me contó de lo bien que la pasó en sus vacaciones, que no tuvo ni tiempo de visitar a su amiga admiradora “la cigarrera”. Pero que conoció a unas “gringas buena onda”, que estaba feliz de la vida. Que pasó el fin de semana con su exjuguete… que la juguete quiere que regresen pero a pesar de los grados de alcohol que traía en la sangre, CleaBer se programó para decir que NO. Que su exjuguete le gusta mucho… y que sí, tal vez regrese con ella, pero no por ahora. Y me puso una foto “Mira, es ella con quien pasé el fin de semana… mi ‘ex juguete’, como tú la llamas”. “No quiero ver tu foto, gracias. Me da gusto que la pases tan bien. Supongo que tu exjuguete significa mucho para ti, porque no sales del círculo en el que te encuentras con ella. En fin CleaBer, sé feliz, eso es todo. Y por un segundo quitó su foto para poner una en la que estaba solo en la playa. Y puso nuevamente donde estaba abrazando a su exjuguete. Yo opté por ocultar su imagen, despedirme para irme a bañar las penas. CleaBer finalizó con un “Lástima preciosa. Pero tú ya eres página de otro cuento… y yo SOY LIBRE”.
Maldito.

Ya sé que me presume sus conquistas y me dice todo lo que puede y cómo todas se mueren por él. Pero no sé con qué intención lo hace. Su última frase me indignó… me dolió. Cómo se atreve a decirme eso el méndigo vejestorio ése. Aquí la de la vida fea es él. La que se la tendría que pensar soy yo. Sin embargo, es cierto… el vejestorio me parece hermoso y lo quiero :’(

Así la historia...
Y hablando del cambio constante:
Tribbiani, si no vas a la playa,
 no voy a tener con quién hablar toda la noche...
el iNvisible ya abandonó mi club
Ya ni nos dejan verlo!
jajaja

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Lo que no olvidan...