sIn-cera



sIn-cera... y se fue la luz.
Traigan una lámpara que ando de una penumbra que no me aguanto.

Serán las hormonas, tenía unas ganas de llorar. No encontré mejor manera que hablarle al re-iNnombrable para que me diera una ayudadita. Hasta eso, se pinta solo. Cabrón... bueno, no tanto.

Voy a ser sin-cera (aunque no haya luz).
Por el principio:

En octubre del año pasado, toqué fondo (según yo, y más adelante espero poder describir por qué).
Me dieron las gracias en mi trabajo de casi 10 años, a dos meses de cumplirlos.
Sentí el portazo en la nariz. Sentí miedo y desamparo. Sentí que el mundo se me cerraba y que no había luz: sin-cera. Sin vela que me diera escuálida luz de esperanza.

Pero me equivocaba.

Y voy un poco más atrás.

Sin-cerándome: hablando con ex-compañeros del ex-trabajo, siempre me moría de pena decir. Pues no, yo sigo aquí. Y escuchar el: ¿Cómo, cuánto tiempo tienes ya trabajando ahí?...
Estaba harta del ex-trabajo. Estancada.

Y un día se me ocurre pedir desde lo profundo de mi ser: Dios, que no cumpla los diez. Por favor, por favor. 

Y ande. Que se me cumple.
Y un día en que todo me salió mal... en que como ahora, tenía ganas de llorar de a gratis pedí a Dios otra vez desde lo profundo de mi ser. Derrotada. Desgarrada. Desolada.

Y en 15 días, ya estaba contratada para el trabajo de mis sueños.
No estaba abandonada como pensé. La vida me tenía un regalo a la vuelta de la esquina.

Ahora, como el sentimiento es el mismo (Derrotada. Desgarrada. Desolada), tal vez la vida me tenga un príncipe envuelto en papel kraft adornado con moño rojo. ¿Y por qué no? :D

Y va ahora mi sin-ceramiento:
En el fondo, creo que el re-iNnombrable tiene razón. 
Dije Cabrón porque pienso que es un cobarde que no acaba de creerse el matrimonio: compromiso, responsabilidad, equipo, impulso, respaldo, protección, confianza, comunicación, transparencia y honestidad... amor y sexo. Cobarde. Y egoísta. Cabrón. No le importó mi desgarro ni el de lOlO.

Más sin-ceramiento: en el fondo lo admiro por tener la entereza (podría usar una forma más vulgar, pero no es mi estilo) (jajaja), para defender lo que quiere: huir.

Y va la analogía con mi ex trabajo; casi diez años de sentirme harta. Estancada. De ver el entorno y sentir todos los días que no es lo que quería. 

Pero yo no abandono el barco. Y tal vez eso me haga falta. Instinto de supervivencia: si el barco se está hundiendo: salta. Es lo que él ha hecho en una y otra ola. Ni siquiera turbulencia.

Saltó y huyó.
Y yo, asombrada (pero más estúpida) pensé: naah... no está huyendo, salió a nadar para desentumirse. Naaaah, no se ve en el horizonte moviendo los brazos, cada vez más lejos de mí. Naaaaah... está probando nada más su resistencia. Va a volver con una lancha salvavidas.

Y yo, al fondo del océano. Con los pulmones colapsados. Va a volver. Va a volver.
Y todavía, la muy pendeja, le hablo: naaaah ¿en serio que te fuiste?

Portazo en la nariz.
Jajaja.

La verdad es que lo pinté más dramático de lo que es.
Siendo sin-cera, digamos que le moví el catre para que pensara que había turbulencia. Digamos que le di un empujoncito para que se aventara al agua, por si se daba cuenta que la emergencia era falsa. Digamos que lo vi nadar... mientras yo me quedaba en la comodidad de mi barco a reflexionar y definir lo que quiero ahora de mi vida.

Cabrón y Pendejo... pero de instinto de supervivencia desarrollado por el egoísmo.
Cabrón y Pendejo... mientras me quede un dejo de indignación.

Sincerándome: No es que sea malo, es que tenemos metas diferentes... 

La que no te quiere en mi tripulación soy yo. 
jUm!

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