hUevos!


Ahora que está tan caro, estuve pensando que tengo que bajarle a los huevos.
:( 

Más relax y menos estres.

Que la batiseñal que esperaba, estaba en mi carota. Tan brillante que me cegaba…
Creo que Dios está escuchando mis mentadas, y al parecer las cosas se solucionan poco a poco. Y estoy agradecida. Mucho.

Mi mamá, encamada dos semanas como niño en inicio de Monsters-inc: aterrorizada por los monstruos del más allá. Y, al parecer, ahora los monstruos y ella son amigos… :)
Hicimos de todo.
Va por etapas (mías):

1. Incredulidad.
Cuando me contó mi hermana lo que le pasaba (que yo no vi su primer crisis). No creí. Y lo que le dije fue: “Dile que no sea payasa, mándala enfrente a que le den una terapia y un baño para que se aplaque”. :( Y es que frente a mi casa hay un doble-a, y al que se porta mal, lo rapan y lo bañan en plena junta con un balde de agua.

2. Enojo.
Cuando la vi, y me di cuenta de la gravedad… sentí mucho coraje, que según yo era una debilucha, que se dejaba vencer. Luego me di cuenta no era algo que su voluntad pudiera controlar.

3. Pasividad y Cobardía.
Luego, dejé que hiceran con ella lo que no creo. Pero creo que fue cobardía de mi parte, como evadir lo que pasaba y dejar que la “ayudaran”.

Desde mis adentros me dije a mimisma: además de Dios, necesitamos un psiquiatra que le recete algo que la levante. Luego, necesitamos un psicólogo que le ayude a trabajar las emociones que la llevaron hasta ahí.
Quién sabe, soy media escéptica para ciertas cosas:
Dejé que le untaran flores de bach hasta por debajo de la lengua.
Que sesiones de reiki y su chinadamadre.
Que homeopatía.
Que doctora naturista especialista en desajustes hormonales (y adivina digo yo): nomás con verla le dijo, es parte de la menopausia, trae un desajuste de hormonas. Y digo adivina porque dónde están los estudios que le hizo para adivinar que se trataba de un ajuste de hormonas. Patrañas.

3. Impresión y endiablamiento
Diosmeperdoneloquevoyadecir.
Tengo una tía (a la que agradezco infinitamente el haber estado acompañando a mi mamá en las ausencias), a la que dice otra tía “se le caen las estrellas del manto”.
Un día entro y voy viendo a mi tía y a otra iluminada haciendo exorcismo a mi mamá. Ni qué Regan MacNeil, ni qué nada.
Y aquí el endabliamento (que tal vez llevo dentro), llegué abrazar a mi mamá y a separarla de lo que me pareció un par de locas fanáticas.

4. Decisión
Por fin me decidí traerle un psiquiatra a domicilio.
Es una depresión, dijo. Que se tome estas pastillas, nos vemos en dos semanas para ver cómo sigue y hacerle un estudio de la tiroides.

Y a los dos días… cual Lázarolevántateyanda: mi mamá volvió a la vida.
J

Luego, el Re-innombrable me da pruebas de apoyo incondicional.
Que me dejan sin palabras.
Que me tambalean.
La más reciente, que a pesar a su terror a la sangre y agujas, hoy donó sangre para mi papá (al que están a punto de meterle cuchillo).
Y para que quede claro la magnitud del sacrificio: en los exámenes pre-nupciales, se desmayó y convulsionó en la prueba de sangre. Así que donarla… nobueno!, casi lo mando canonizar (ahora que ando onda fanática de mantos estrellados).

Ahí vamos… paso a paso se llega lejos.
J

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