eL niño de los mazapanes


Me llamaba la atención que mi compañera de oficina tuviera un altero de mazapanes en su cajón. Cada día uno más.

Y entonces sin querer, fui testigo de la historia.
Una mano morena le entregó el mazapán a mi compañera, que sonriente agradecía.
El niño de los mazapanes estaba ahí (que en realidad es un muchacho treintañero).

Me causó gracia, verlo con una caja bajo el brazo. Muy amable, sacó un mazapán más y me lo regaló.
Luego me contó mi compañera que él estaba enamorado de los mazapanes, tanto, que a ella le regalaba uno diario.

El problema es que a mi compañera no le gustan y entonces los acumula. Cada vez que puede ella le regresa uno: "hoy me acordé de ti y ahora yo te traje un mazapán". Y así, hasta que el altero se extingue.

Y ahí andan, los pobres mazapanes vuelta y vuelta de mano en mano.
Hasta eso, yo sí que me compadecí y me lo comí :)

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