rEalidades

El tiempo pasa, no me queda duda… y por si me quedara, la vida se encarga de restregármelo en mi carota cada vez que puede: hijadelachi.

-         Ejemplo 1. Sra. de las tres décadas:
No me resigno a ser doña :’(.
Me pone de malas al entrar a una tienda y que me digan: “¿qué va a llevar señora?”, ganas de salir corriendo y no comprar nada. Por el contrario, me agrada los que me tuteán, me hacen sentir joven :D, les compro la tienda entera.
Fui a comer en estos días y me reí de mí. Acostumbrada a perderme en mis desvaríos cuando como, de pronto me despertó la cruda realidad. A lo lejos oía que hablaban, no pensé que fuera a mí. Pero mi burbuja de jabón se rompió con el sonoro “¡Señora!, ¡Señora!... que si quiere algo de tomar”. Cabrones. Jajajaja. “No, gracias”, contesté. Y ya reflexionando, pensé… pero cómo quería que me dijeran, tal vez si me hubiesen dicho “niña, quieres algo de tomar…”. ¡Naaah! Y entonces me reí como loca. Qué pendeja, no me identifico cuando me llaman Señora, pienso que no me hablan a mí. Luego me asusté… vi que se me quedaban viendo los que atendían. Pobres, han de haber pensado que aparte de sorda, loca. Seguí riendo. Ya qué.

-         Ejemplo 2. Salud es vida…
Y creo que a este paso ya voy más pa’llá que pa’cá.
Tengo tiempo que me duele la espalda (cierto y parte pretexto), imposible hacer ejercicio sin que me mate el dolor de cintura.
Últimamente, me aquejan los pasos en la azotea. Me quiere dar una migraña de aquellas, pero no la he dejado. Fui al médico y me recetaron vitaminas y minerales para el cerebro. Y me urgen. De pronto me siento como el Longe Moco cuando quiero decir algo, de aquí a que pienso en la palabra que se me fue.
Traigo las cosas en la mano y las busco como loca por cielomarytierra. O lo que es peor, no tengo conciencia de dónde dejo las llaves. Nunca. Como que es un acto reflejo. Y cuando llega la hora de ocuparlas… error.
Me estoy quedando ciega. Del águila que tenía en los ojos, voy en pollo. Y el otro día, mi novio me hace burla. Quise defenderme “tú no has leído 20 mil libros a la semana por tareas, ni te pasas 24 horas pegado a la compu trabajando, los ojos se acaban”. Y me contesta “tú no has bebido 20 mil botellas de dudosa procedencia, ni te has pasado 24 horas pegado a ella. Ya debería estar ciego, pero veo mejor que tú, por mucho”. Jaajaja. Ya también confundo camionetas bimbo con minibuses ;) jajajaja.

-         Ejemplo 2. El sol, es mi enemigo.
Yo que en mi juventud me la pasaba tirada como iguana, pa’ agarrar color. Las últimas veces que hemos ido al solarenaymar, me atasco de bloquedor, uso sombrero de ala-ancha, me la paso debajo de la sombrilla: no me vaya a llegar el sol a la cara y me arrugue más.
Y ya de paso, porque con el sol los pasos en la azotea se agravan y siento que me da el tamafaz, lo que viene a refirmar mi doñez. Jajajaja.
Sin dejar de mencionar que me pongo bloqueadordeusodiario carísimodeparís en la cara, aunque trabaje bajo techo de solasol, por si las dudas. Jajajaja.

-         Ejemplo 3.Mujer bala…
Que digo bala, cañón. Jajajaja.
Este puentazo, me fui con el capitán cavernícola-e-hijo a un balneario :D, cuando se me ocurre aventarme del tobogán lineal. Jajajajajaja. Todo bien, hasta que vi el video. Jajajajajajaja. Eran varios toboganes paralelos, así que me aventé al mismo tiempo que lOlO y mis sobrinos invitados. Los niños se pararon casi al terminar la pendiente. Yo… casi salgo disparada a la carretera. Jajajajaja. Méndiga tonelada de peso que me cargo. No se me acabó el camino, pero me faltaron dos centímetros. Jajajajajajajajaja.

Hasta eso, el paso del tiempo no me quita el sueño (porque si no duermo me arrugo. Jajajajaja), me río muchísimo (aunque me quede la cara de acordeón), me estoy haciendo adicta a cremas antiarrugas y me retoco el tinte cada 15 días… méndigo mechón blanco de tongolele me cargo. Luego me doy cuenta de mis ridiculeces y me río más de mi misma… tanto, que no me importa si la gente piensa que estoy loca… lo que me da miedo es que tal vez lo estoy. Jajajajajajaja.

Pa’lante siempre.

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