dE fantasía

tUve en mi feliz periodo preparatoriano un novio guapísimo.
Por primera vez, no Él.
Otro: Leonardo Mata. Fresa a más no poder.

La historia fue de fantasía, como él.

Tenía varios semestres de haberle echado el ojo. Iba a repetir unas materias a mi salón. Nunca le hablé, pero me encantaba. Lo vi pasar hasta el último semestre.

Se me fue.
Pensé.

Pero, justo el último día de clases... me lo encontré en el pasillo, antes de entrar a mi clase de Arquitectura (jaja, yo perdida en las materias optativas, nada qué ver con lo que quería).

Me saludó.
Y creo que los calzones se me cayeron al suelo con lo que siguió.
Yo, dispuesta a meterme corriendo a mi salón (cobarde que soy), no pude. Me atrapó de un brazo, y me dijo que si podía hablar conmigo.

No puedo, le dije... hoy es la última clase y tengo que entregar un trabajo. Por favor, es importante, no sé si te vuelva a ver... me dijo. Dame un minuto

Y entré disparada a mi salón a buscar a mi mejor amiga gemela. Le conté y sonrió de oreja a oreja como yo. Vete, yo entrego tu trabajo y te hablo por cualquier cosa.

Salí con la incertidumbre comiéndome.
Nos fuimos a sentar a uno de los pasillos más abandonados de la escuela.
Ya no me acuerdo cómo fue lo que me dijo, pero en resumen: que yo le gustaba mucho, que no quería dejar pasar el día porque luego dónde me encontraba, que le gustaría tratarme y ganarse mi confianza para ser su novia.

What?!!!!!

Bueno, me sorprendió gratamente.
Le di mi teléfono y quedó de marcarme para salir.

Nunca llamó.
Muchos días después, apareció en la puerta de mi casa.
¿Qué haces aquí? Y ahí la primer aventura.

Que perdió mi teléfono... que movió cielo, mar y tierra pero no dio con él. Que no se cuántas cosas hizo para contactar a compañeros de mi salón. Que no le daban mi teléfono, hasta que uno, le dijo por dónde vivía. Y aquí estaba, tocando casa por casa en la manzana hasta que abrí yo la puerta.

iNcreíble.
Por supuesto, me lo hice novio.
No me acuerdo cuánto duramos...
Para empezar, le pidió permiso a mis papás... insistiendo en que quería formalizar. Me moría de vergüenza porque le dije que no quería, pero me convenció.

Hablaba muchísimo.
Generalmente yo sólo escuchaba.
Y ahí empezó el desencanto.

De fantasía.
Cosas tan absurdas como que un día se fue a acampar y tuvo que sobrevivir a base de hojas y tallos, lucho contra un león, etc. etc...

:s

Que tenía un super camionetón del año.
Pero siempre andaba en camión porque estaba descompuesta, se la prestó a un amigo, se la castigó su papá... blablablá.

:s

Que tenía un departamento en Chapalita que nunca conocí, porque estaba en remodelación, se lo prestó a su amigo para llevar a una chava, su muchacha no  le había hecho quehacer, etc.

Creo que unas tres veces le pasé que no llegara a tiempo:
Porque se quedó trabajando a la oficina hasta tarde, porque no pasó el camión, porque se ponchó la llanta de su camioneta y la tuvo que dejar y caminar hasta mi casa. En fin.

Hasta que otras veces, se pasaba la hora y entonces, cuando llegaba le decía a mi hermano: si es Leonardo, dile que no estoy. Que me salí y no sabes a dónde, que no me espere. Dile que me fui con mi amiga. Dile que me fui con mis primos. Dile que me fui con mis amigos. Blablabla.

Y entonces dejó de ir.
Asumí que terminamos.
Ya para entonces, estaba en la facultad.

Un día, salimos a un bar cercarcano a la prepa en la que estuvimos. Cuando lo voy viendo abrazado de una chava. La chava me daba la espalda, pero él me vio de frente. Peló los ojos como espantado.

No hice nada... íbamos platicando y riendo con mis amigos y seguí mi camino.
Antes de eso, cuando éramos novios, pasamos un par de veces por ahí y me hacía rodear. Me dijo que por ahí vivía su papá con una mujer, y que no quería topárselos.

Pasó el tiempo y cada que pasaba por ahí pensaba: dónde vivirá su papá.
Hasta que un día, idiota que soy, me cayó el 20. Ningún papá... seguro desde entonces andaba con la fulana y yo en la baba.

Algunos meses después, me lo encontré en la calle. Yo venía de la facultad... y lo vi y casi corrí sin saludarlo. Pero me alcanzó: no inventes, caminas rapidísimo, casi tuve qué correr. Quiero hablar contigo, ¿cómo has estado?

Yo, con la sonrisa más amplia del mundo, le dije. No te vi. Estoy muy bien, y tú?
Bien, ¿podemos vernos? me dijo. Y le dije que no.

Que si se trataba de ver, había visto suficiente y que yo ya no quería saber él. Que le deseaba lo mejor, pero que me dejara en paz. Me dijo que lo perdonara, que era una lástima y que yo era guapísima y valía muchísimo la pena.

Pendejo.
Seguro por eso me ponía el cuerno.
Jum!

No volví a saber de él.
En estos días pasé por el lugar de los hechos con mi novio. Y me acordé de la superhistoria. Se la conté entre risas. Se quedó callado... hasta que después de un rato me dijo:

"Pensé que sólo habías tenido un novio en la prepa".
Me reí... y con sonrisa amplia y cínica le dije: no sabes nada de mí.

Frunció el ceño.
Y cambiamos el tema.

Jejeje
Asílahistoria.

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