eNcuentro paranormal

De miedo.
Antes de ir al punto, un poco de historia para llegar a la conclusión: somos un capricho de la vida.
Con mis novios, sobre todo con el más reciente he mantenido una regla no implícita de “amig@s aparte”. Quiero decir, mis amig@s, nunca deben ser l@s mism@s que l@s de mis novios.
Y eso, me ha traído más ventajas que desventajas.
Cuando mi novio actual (lo siguiente en varios tiempos: pasado / copretérito / presente / futuro / futuro pluscuamperfecto / futuro perfecto… también gerundio, participio y todas las clases de español en mi carrera de Letras Hispánicas–jejeje) anduvo (ande, andará, andaba, andando) en la parranda… pasaban 2 cosas:
1.      Yo no me daba cuenta.
2.      Me evitaba corajes y sufrimientos inecesarios.
Cuando yo andaba, anduve, ande, andando, andaré… en la parranda con o sin mis amig@s, pasan varias cosas:
1.      Me siento libre.
2.      Me importa un comino si se entera o no.
3.       No me puede rastrear.
4.      No me topo con sus amig@s.
5.      No me topo con su (en esos momentos) indesable persona.
6.      Me olvido fácil.
La cuestión, es que somos tan diferentes, con gustos y costumbres tan diversas y opuestas que, no coincidimos en amigos y tampoco en lugares frecuentados. Punto medio: Podemos convivir con mis amigos, de vez en cuando con los suyos (siempre que no se incluyan perras falderas) y cada quién su vida.
Entonces, el los numerosos momentos de pelea… puedo huir a refugiarme con amig@s a cuanto lugar se me antoje, con la certeza que no tendré un encuentro incómodo.
Ejemplo: una vez me dijo “que te vieron con un caRbón bailando en ----- (lugar de moda en música banda)”. Yo, subiendo 10 rayas a la arrogancia, contesté: “ja! Te cuentearon… ¿yo en -----?, ni que no me conocieras. No soy tan ordinaria, no frecuento esos lugares”. Calló. Me conoce. No son mis gustos, ni los de mis amigos.
Resultado: aumento su incertidumbre.
Antes podía estar seguro de que hacía de su vida un papalote (ahora también puede hacerlo) y yo estaba siempre ahí. La diferencia, es que ahora:
1.      Seguramente yo haré de mi vida un papalote, un globo aerostático y después un paracaídas.
2.      No está seguro si me va a encontrar a su regreso (yo tampoco).
En un tiempo me causó conflicto grande el túpido feis. Sé que tiene ciertas perras falderas, sé que se lleva de “cariños” con algunas, sé que sus parrandas son públicas.
Puede hacerlo, ya no me molesta.
Yo también tengo gratos y cercanos amigos… y tal vez lo sospeche.
Lo que no sabe es si me llevo de “cariños” con ellos y tampoco sabe si me llevo de “cariños” con ellos. ¿Mis parrandas? No, gracias. Soy más bien discreta. No subo fotos ni publico donde ando en la parranda… porque me hace sentir libre. Quien me conoce, sabe dónde puede encontrarme, a dónde fui, con quiénes ando en la parranda… etc.
Por eso, soy yo ya que no lo quiere en mi feis, ni en mi blog, ni en mi twiter, ni en foursquare, ni en pinterest, ni en instagram, ni en nada. :D
Otro ejemplo: una vez que compartí con él mi lugar favorito en el mundo. A donde iba a refugiarme cuando nos separábamos. Resultado: se apropió el lugar. Llevó a sus amig@s y y yo ya no pude volver para evitame encuentros de inframundo.
Ahora, cuando pregunta… prefiero no mencionarle (mucho menos llevarlo) a mis lugares favoritos. Son míos. Mis refugios sacros (o sea, no invadidos por su plaga jajajaja).
En fin, todo ello, para decir que el mundo es taaaaaan pequeño, y la vida caprichosa: viejos amigos (ahora distantes), resultaron amigos cercanos de él y los suyos :s. Entonces tuve fuentes informativas innecesarias, como los corajes y sufrimientos. Pero él también. Por principio de cuentas, porque la fuente, resultó ser un “cariño” en su ausencia… y él lo sabía: toooooma :D.
En fin, “cariño” y yo acabamos.
Llegó la distancia.
Volví con el de siempre.
Yo poniéndome mis reglas. La caprichosa vida rompiéndolas. Ha querido juntarnos y no me he dejado.
Hoy tenemos una reunión de amig@s (en martes :s) (de carnaval) y pienso que va a estar “cariño”.
Y no quiero verlo.
No porque remueva sentimientos apagados… sino porque me hice una armadura. No quiero ver a gente significativa hasta que baje unas 3 toneladas. No soy yo en este cuerpo, solo traigo puestos colchones protectores. Jajajajaja.
Mi novio nota que no quiero ir a reuniones donde él va a estar. Y ha tenido en la punta de la lengua decirme: “es por él, por lo que tuvieron, por lo que te pueda hacer sentir”. Pero se queda en un “es por…”. Y se calla. Y respeta.
Y a mí me causa gracia y ternura que piense que es porque pueda remover sentimientos. Jajajaja. Nada más lejos de la realidad. Pero lo dejo con la incertidumbre. Que piense lo que quiera… si quiere.
Yo, aca, con mis traumas.
Que también son míos.

Pero hoy, considerándo mi estado de ánimo.
Quiero ir.
Enfrentar el encuentro paranormal.
Ver a un viejo fantasma.
Hoy, mi escudo protector lo permite.
No he de estar tan gacha, considerando que mi amigo gay me dijo: “si fuera machín, si te daba. Te ves super femenina con tus vestidos. Neta, estás lindísima”. jajajaja.
No bueno, me subió al cielo.
Falta que no me dé un ranazo (suerte que todavía traigo los almohadones protectores).
Es hoy.
A ver qué pasa.
:)

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