cIta. vieja.

...uf, qué historia de hace miles de años me encontré. En la próxima contaré el final.
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Caí. Ya tengo una cita para ver a mi amigo platónico. De hecho tengo dos :D

La primera fecha que puse fue 20 de septiembre.
Con todo lo que eso significa para mí.
O sea… no más historias de 20 de septiembre para alguien inexistente y de insípidas respuestas. Sinceramente, no ha merecido mis esfuerzos; todos los que he hecho por darle un toque de luz y alegría. Mismos esfuerzos que desconoce y no aprecia.

Entonces, éste va a ser el 20 de septiembre más original que le haya dado en su vida: NO VOY A APARECER.

La verdad no creo que él se pase el día esperando noticias de mí, pero… si hay un segundo dedicado a pensar con qué nueva saldré… entonces ésta va a ser la mejor… porque SORPRESA voy a hacerme la invisible. No habrá cartas negras con letras blancas. Ni cartas gigantes. Ni cartas miniaturas. Ni cartas de gel. Ni cartas espiral. Ni historietas. Ni pizzas. Ni flores. Ni rompecabezas. Ni plantas. Ni niños tocando a su puerta. Ni mensajeros. Ni motociclistas. Ni idas a Chapala. Ni plantones. Ni amigas Fashion en puerta. Simplemente, NO VOY A ESTAR.

No cierro el círculo que abrí hace muchos años, más bien… cierro la espiral. El torbellino en el que yo sola me enredé.

Mi 20 de septiembre… va a estar dedicado a un amigo platónico más real y a mi alcance. Y más cabrón a lo mejor. Pero eso ya sabré cómo resolverlo.

En la plática, le dije: oye por qué el ex no te habrá borrado de su feis? Otras veces que hemos coincidido en amistades, las borra. Por qué contigo será diferente? Dice: lo que pasa, es que yo soy otro pex. Jajaja. Bueno, le digo, ponte abusado… no se vaya a enamorar de ti eh. Dice: Yo, me quedo contigo [¿no se enamoran?] [jajajajaja]. Respondo: Pero yo de ti no me voy a enamorar. Puro platonismo, porque la realidad duele. Mucho. Me calla mi bocota: Bueno, eso no te lo puedo asegurar… qué tal que con un besote que te dé, quedas rendida en mis brazos. Reí. Mucha risa, ¿no? Jajaja, sí… mucha risa y mucho miedo, respondí. ¿Qué te da miedo? En general… me dan miedo los acosos. Y me asusta aún más: por qué tenemos que esperar hasta el 20… ¿por qué no mejor te veo este viernes? Porque este viernes es mi cumple, ¿me vas a festejar? Ya sé que es tu cumple… sí te voy a festejar, te voy a dar tu regalote.
Jajaja. Calla, me vas a asustar, le respondí. ¿Tengo qué pedirle permiso a tu mamá? No, le dije… a mi mamá no; a mi papá nada más. Noooooooombre, mejor le pido a tu ex.
Y reímos.

Al final, quedamos: 30 de agosto y 20 de septiembre.
Y ya siento arcadas de vértigo. Casi me estoy arrepintiendo de puro miedo.
:s

Estoy hasta haciendo respiraciones para calmar las emociones… que no panda el cúnico. Que todo salga me bien :D

Me quedé pensando… antes que nada, como dice mi amigo eBa: gUen, te recomiendo que no vuelvas a confiar en gente mentirosa. Guen… y no te mientas a ti misma.
No olvidar. No olvidar. No olvidar.

Y luego, pensé en otra aventura que tal vez conté ya… pero no me acuerdo con seguridad, así que lo voy a decir con la intención de recordarme a mí misma, que no siempre es bueno dejar pasar más tiempo y que hay que arriesgarse a vivir cosas que no sabes si algún día podrás volver a vivir.

Bueno, sólo como nota aclaratoria, mi miedo a los acosos, se remonta a un cabrón que cuando yo era niña, me acosaba sexualmente. No me violó, pero la tensión que sentí fue horrible. Por eso, cuando alguien muestra interés por mí, en algún punto vuelvo a revivir esa sensación y huyo a toda velocidad.
Siempre.

Bueno, eso como antecedente de lo que voy a decir ahora.
Cuando era más joven… me gustaba un muchacho que era 5 años más grande que yo. Era guapísimo. Y yo, cabronamente (quiero decir, sin ninguna inocencia), le gustaba a él (o sea, además… me quería echar al plato). Fue uno que también me invitaba a ver la luna y las estrellas y al que por supuesto, nunca hice caso. Entonces, pasó el tiempo y dejé de verlo por circunstancias de la vida. Me quedé con las ganas, honestamente. Entonces, un día dije… cuando yo sea más grande y me sienta segura y con la madurez suficiente para manejar los acosos a nivel pareja… sí me lo voy a echar. Jajaja. Así de fina. Entonces dije, cuando lo vuelva a ver… no se me va a escapar vivo.
Y eso nunca pasó. Ni pasará.
Porque nunca lo volví a ver.
Murió en un accidente.

:(

Por eso, esta vez… no voy a dar más vueltas a algo que tengo muchas ganas de hacer: inocente (y honestamente) ver a mi amor platónico de muchos años. Hablarnos por primera vez en la vida. Conocer su voz. Sus gestos. Tocarlo. Olerlo. Conocer su estatura. Abrazarlo.

Pero no besarlo.
Por una simple cuestión: respeto y limpieza.
De mi parte.

Y recordando a eBa: no mentirme a mí misma.
Así que, está por verse…

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