rOund!

Ando de una bravura… que me doy miedo yo sola.
No me hablan. Y ladro.
Me hablan. Y muerdo.

Comí gallo.
Creo, las secuelas del iNsomnio.
O no. El insomnio es sólo un pretexto.

Sonó la campana e inició el round. PRIMERO.

Mi novio: lOlO me fauleó. Creo que ya no voy a poder tener descendencia.
Yo: aH. Pues ahora sí vas a tener que pensar en la adopción (nótese el “vas”) (ningún “vamos”) (no estamos como para más hijos) (nononononononono) (cruzcruz) (esta palabra me entristece, por cierto).

Y me siento culpable de mi pensamiento… del “vas” y de ninguna manera “vamos”. Entonces, lanzo la picardía:

Yo: ¿Necesitas curación?
Mi ESTÚPIDO novio: Yo pienso que sí. Voy a ir al Lipstick, creo que ahí hay doctoras.
Ladro: Mejor ve con Guandacareo*. Igual y te sale más barato. Como ella.

Nota: como aquí no se usan nombres reales, aclaro: la tipa es su amiga… tiene nombre de país europeo. Y para que se note el contraste, la bautizo con nombre de municipio michoacano; que además, refleja su guandajez.

PRIMER ROUND: A MI FAVOR

Sonó la campana e inició el round. SEGUNDO.
Aumentamos el nivel de insultos mutuos.
Ascooooooooooooooo.

Terminó la pelea.
Resultado: perdimos los dos.
Y me siento asqueada.
Pero no dolida.

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