sHine ON

¿Será prudente seguir brillando?
Ya dije que traigo cara de lata apachurrada por un ser imaginario. Pero, cuando estuve bien… me di cuenta que brillaba más que nunca. Que irradiaba y la gente me percibía de otra manera. Me percibía como un alma buena y me percibía feliz. Pa qué más explicación.
El lunes estuve platicando mucho con mi jefe… cosas personalísimas de su vida y la mía. Y dentro de todo, me dijo: cuando llegaste aquí, yo te percibí como una buena persona, y ahora que ha pasado el tiempo… me doy cuenta que no sólo eres una buena persona, sino que eres un alma buena.
Y me reí. Porque no lo creo.
No siempre hago el bien. Sobre todo, cuando alguien me hace daño, mi vibra es mala.mala.muymala.requetemala. Y yo creo que en un alma buena, eso no puede caber.
Por ejemplo… ya conté mi versión fujifilm de los hechos del mandamiento al diablo de mi eX (que por cierto, fue en jueves. No en viernes). Pero no dije la versión completa. Como siempre, un dejo de remordimiento y una mínima intención de solucionar, enmendar, exponer y perdonar me hizo ir a buscarlo. Después de la bloqueadura de feis y todo eso… cuando salí de trabajar, fui a buscarlo a su casa. Su madre me invitó a pasar, pero use el pretexto de que había dejado el carro abierto para no entrar a la boca del lobo. Y lo encontré con desilusión. Casi me dije a mí misma: chale, mejor me voy.
Salió patasflacas.
Con un short futbolero como de los 70, al estilo Bernardo Segura.
Una camiseta blanca de resaque.
El pelo sponge que casi pensé que era un cotonete…

Bueno, pero me dije: el exterior no es lo importante.
Agarré valor y sonreí.
Lo abracé.
Nos besamos.
Me correspondió.
Por un momento.
Pero luego, su estúpido ego lo echó todo a perder…  hasta un momento antes, había encontrado la persona de la que hace mucho me enamoré. La que yo quería. La que aprendí a amar sin control, hasta la enfermedad. A la que puse sobre cualquier otra. Hasta sobre mí (por eso, luego nació lOlO) (jojojo).
Pero, como sucedió en el transcurso del tiempo… ese ser del que hablo, se perdió de nuevo.
Me mostró entonces su otra cara de la moneda (como la banda limón, machos o quien quiera que sea que canta eso) (jajajaja). Entonces, salió su otro yo: el que me hizo huir una y otra vez. El que me enseñó el camino del dolor. El que mató mi amor y mis ilusiones. El que es más grande que su minúsculo cerebro y su inexistente corazón.
De estar fundidos en un abrazo reconciliador… me separó y me dijo: ¿A qué vienes?... ¿a ofrecerme disculpas?
Yo como que no conozco otra forma de expresar cualquiera que sea mi sentimientosiempre me (son)río. Río de alegría. Río de coraje. Río de dolor. Río de nervios. Río de todo.
Claro, reí. Siempre mi estúpida sonrisa. Ésta fue una de INCREDULIDAD. De un: HIJODEPÚ-POCAVERGÜENZATIENES. Según él, yo tengo qué pedir disculpas por haber dejado evidencia tangente de la idiotez de la que está compuesto (creo, le dolió muchísimo haber inventado para el mundo entero, que mientras él anda en “cafés” y me cree en mi casa, yo también ando en otros “cafés” :D [aquí la estúpida sonrisa mía]). Quedó como idiota, digo yo ¿de qué otra manera se puede? :D
La gracia que me causó no fue tan grande, como sus intenciones de pisotearme para que me arrastrara. Y queriendo tomarlo a broma, CON MI ESTÚPIDA SONRISA, le digo: No. El que tiene que ofrecerme MUUUUCHAS disculpas eres tú. IMBÉCIL respondiendo: yo no tengo nada por qué disculparme… y ya te dejo porque me voy a bañar.
Y si entró a mi ser un ENOJO-CORAJE-ODIO (a la suma de INCREDULIDAD que ya traía), toda la energía negativa salió por mis ojos, para convertir la SONRISA ESTÚPIDA en una RISA de su RISIBLE PERSONA.
Supongo, queriendo agregar dignidad y drama a su actuación, se dio la media vuelta para entrar a su casa y cerrar la puerta, sin darme tiempo a carcajearme en su estúpida cara.
Pero la dignidad y el drama, como la careta frontal que llevaba, se le arruinó bien gacho, dejando a sus espaldas lo miserable de su persona, representado así:
Lo primero que vi, fue el reverso de su enorme cabeza marcada por un almohadazo. Mi ESTÚPIDA SONRISA, se hizo más amplia. Luego, dejando salir la malavibrez que ya dije, mi vista bajó un poco para ver su espalda cubierta por una balaceada camisa de resaque. Mi ESTÚPIDA SONRISA se convirtió en RISA. Mis OJOS DE PISTOLA SON CABRONES, hasta la pinche camisa le agujeré. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Todavía me quedé ahí como unos tres segundos comprendiendo lo que su risible persona me estaba dejando. Todo el mal trago pasó, se liberó con esa imagen que él mismo me regaló.
Ya cuando me iba, por un momento pensé en pasar la punta de las llaves que traía en la mano por todo el rededor de la carrocería de su nuevo y reluciente carro rojo. Pero comprendí que en ningún momento es necesario demostrar la ardillez, ya que la vida misma se encarga de todo: es una historia no contada, pero recién compró su carro, una vez que fuimos a una comida familiar y, para no variar, se puso hasta las chanclas… él solito le dio la llave a mi papá para que se llevara su carro. Tonces, mi papá que no toma ni gota de alcohol… se echa en reversa a toda velocidad y PUM, nos sacude de un gran estrellón en el poste que quedó enterrado en medio de la defensa trasera. Muahahahahahahahahahahahahaha. O sea, el carrito trae la marca de la desgracia que quise dejarle. Y no hubo necesidad de que yo moviera un dedo. Jum!
Bueno, acabó el mal ejemplo de mi malavibrez. Entoces, ¿queda claro en qué casos no soy para nada un alma buena?
No soy para nada un alma buena. Tampoco soy un alma mala. Lo que no me gusta es que nadie se burle de mí. Que me emocionen, que me ilusionen y luego desaparezcan. No está nada padre.
Y durante estos días de ausencia de mi amorplatónico, me sentí con el shine off. O sea, bien opacada, bien triste porque lo extrañé de verdad. Porque encendió mi chispa interior, la que el eX había ahogado, la que no me acordaba que me caracterizaba. Siempre me decía: ah, cómo me haces reír. Y eso me gustaba… pero luego entendí que sí, se reía de mí y yo en la baba. En fin.
Lo que quiero ahora, es encender el brillo de nuevo. SHINE ON. Permanente. Ése que me hacía radiar y que la gente me percibiera feliz, bella, inteligente y hasta buena alma. Pero esta vez, quiero encenderlo sola. Sin que nadie ponga un dedo en el interruptor, para que tampoco tenga el poder de darle ON / OFF a su antojo.
Sí, creo que otra vez me voy a poner SHINE ON.
Pero sólo por mí :)


lOve is in the aIr

Comentarios

Lo que no olvidan...