Tres grados de separación

Una vez, hace miles de años mi amiga la iNquieta* me contó una historia que había oído. No estoy segura si, a continuación, haré una revoltura de cosas que me dijo, o si es un solo cuento... fue hace tantos años; para el caso da lo mismo. Va la historia (o la revoltura, pues).

Está bien caón, dijo. Hay una pinche teoría o leyenda o no sé qué madres que dice que hay no sé cuántas personas de separación entre una y otra; es decir, de alguna manera, yo puedo estar conectada con Chin Wen Güen Chon en los japones; o con cualquier otra persona en e mundo entero. Así: yo trabajo en Patito Productions; de ahí conozco a Fulano de Tal; éste está casado con Manganita de Cual; ésta, es amiga de Perengano de Shalalá... y así la cadena, hasta que el último eslabón, resulta ser el mismísimo Chin Wen Güen Chon en los japones; o Ashton Kutcher, o el Papa Francisco, u Obama, o Juanito el lanchero costeño... o quien sea.

[A continuación la revoltura de historias, creo]
Ahora, no importa qué, quién, cuándo, dónde... o cuántas personas de separación; existe un hilo rojo que te conecta con la persona de tu vida... con tu alma gemela, o lo que sea. Así que podrás estar con uno u otra, aquí o allá, subir o bajar, caminar o correr, arrastrar o volar; lo que sea, tarde o temprano, te cruzarás con esa persona con la que estás conectada al extremo del hilo. Ahora, esto no significa que serás feliz para siempre (si sí, qué fortuna) (si no, qué fortuna también porque así dure un segundo en tu vida; esa persona se quedará para siempre jamás en tu corazón).

Para la introducción (párrafos anteriores) tuve que documentarme arduamente...
Primero, que consultar a mi amiga la iNquieta: oye iNquieta ¿te acuerdas cuando hace miles de años me contaste la historia blablablá? Chaaaaaaaaaaaaaale caón, me contesta, no me acuerdo; pero deja consulto mi inconsciente.

A falta de respuesta, que consular la Wikipedia, el Google... y acabé dando con el Maestro, Filósofo y Poeta (es sarcasmo. Don Sarcasmo) Paulo Cohelo. Escalofríos... casi al nivel del Doctor Carlos Cuauhtémoc Sánchez (otro sarcasmo, claro). Pero, en su favor y en mi pérdida de cultura... lo amé por ese párrafo; por todo lo demás: ¡diosmelibreymeperdone!

En resumidas cuentas, son dos historias... más las palabras de  Paulo Cohelo. Una, es la historia de 6 grados de separación (o 6 personas de separación), otra es la leyenda china japonesa (en unos lados dice china, en otros japonesa), de que estás conectada con el hilo rojo. Ahora, porque no quiero que se me olvide, citaré lo de Paulo Cohelo (tomado de http://www.fmdos.cl/noticias/la-leyenda-del-hilo-rojo/):

Paulo Coelho dijo:
Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.
Y dicen que hay un segundo amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejarán de intentarlo... se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando. 
Pero, te aseguro que no pasarás una sola noche, sin necesitar otro beso suyo o tan siquiera discutir una vez más... todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, se ha venido a tu mente su nombre a la cabeza.
Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (le sustituirás por la cama); pero te aseguro que, no pasará un día en que desees que estuviera aquí para perturbarlo. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.
Y luego se lee:
 Recuerda:
"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias.El hilo rojo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper"..


Ahora, voy a bajar estas bonitas historias a mis terrenales y truculentas experiencias.

Mi hipótesis sobre la teoría de los grados de separación, es ésta. No son 6 grados. Son sólo 3 los que me han llevado al lado oscuro; pero también al lado más oscuro. Jaja. Va la choriexplicación.

El lado oscuro, es ella. Aquella iNdecente, iNgrata... (y todo aquel adjetivo calificativo nefasto que empiece con iN). Hablo de la zorra iNmunda que rompió mi familia hace como unos 10 años. Tres grados de separación me han llevado una y otra vez a esta hijadepú. Siempre pensé, la vida vuelve a ponérmela en mi camino porque no he aprendido la lección que esta iNdeseable tiene que darme. Sólo para resumir, ejemplificaré algunas situaciones, cada grado, separado por guión (-), con el orden del primer renglón: 

Primer grado, yo - Segundo grado, la conexión - Tercer grado, la iNfame.

Primer ejemplo:
Yo - Mi exjefa de trabajo - la iNdeseable. La situación:
Digo: Jefa, qué padre tu manicura, ¿en dónde te la haces?
Responde: ¿Ubicas la putería de la iNfame? (obvio donde ella trabaja que cualquiera que sea el giro, no podré llamar de otra manera); ah, pues contra esquina. 
Obvio: jamás en la vida iré a arreglarme las uñas ahí. Vaya yo a toparme con semejante esperpento.

Segundo ejemplo:
Yo - Mi mejoramigo preparatoriano - la iNdeseable. La situación:
Digo: entonces qué hay que hacer.
Mi amigo: pues, tengo una amiga que trabaja en la putería, y...
Obvio: la amiga era ella, el lugar... la putería.

Tercer ejemplo:
Yo - Otro exjefe - La iNdeseable.
Dice: entonces quiero que documentes los procesos de mi empresa y blablablá; porque mi objetivo es dar el mejor servicio al cliente. Tipo el servicio que dan... ¿has ido a la putería?... blablablá
Obvio: dije qué hijosdeputa debo aprender, porque lo que quisiera que desapareciera de la faz de la tierra; o por lo menos de mi vida.

Y así podría listar otros varios ejemplos.
Pero pasaré a describir brevemente quién es el lado más oscuro. Nah, no hace falta. Mi lado más oscuro es Él. Y no hay necesidad de poner ejemplos; una mosca que pase, inevitablemente me llevará a pensarlo; a recordar cualquier historia vivida, cualquier frase, cualquier contacto... lo que sea que lo refiera. Así:  primer grado, yo - segundo grado, una mosca - tercer grado, Él... tan él.

Y ahora, voy a enhebrar el hijo rojo para coser el final de mi historia.
Había dicho, me gustan los tatuajes... pero no sabría qué ponerme que me guste para toda la vida. Y creo que acabo de encontrar mi tatuaje (nada original, pero muy significativo para mí en estos momentos): el hilo rojo anudado en mi dedo meñique. Ése, que está atado al extremo con una iNcógnita. Puede ser mi lado más oscuro, puede ser mi lado negro (ésa es otra historia), o quizá no ha llegado aún.

Pero, sé que si mi lado más oscuro es mi extremo en el hilo rojo del destino, el que pienso cada noche, y blablablá (todo aquello que dice D. Cohelo); entonces el que estimo y que sustituye mi paz con la cama, es mi (en este preciso momento) lado negro.

Y mi karma es éste:
Que su hilo rojo (el de mi lado negro, el de mi cama y todo lo demás), será inevitablemente esta hijadepú... la mismísima iNdeseable, que la vida vuelve a poner en mi camino, cual piedra en el zapato y con juanete. Así de bajo, de desagrado, dolor, y todo lo demás; mientras que yo, seré la otra... la de la paz en la cama y todo lo demás. Jum.

En fin, pinches enredos de la vida.
Así las historias. Jaja.

<3 p="">
<3 div="">

Comentarios

Lo que no olvidan...