Azulvioleta


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Creo que nunca antes había sido más fan de Azulvioleta. Jaja. Yo, con mis experimentos en casa, retomé la platinada de pelo.  Tenía ya varios meses que por fin lo dejaba descansar, no había encontrado el look que me gustara, hasta ayer.
Se lo dije: voy a volver a pintarme el pelo plata.  Así te ves bien, no te hagas nada… te diré lo que va a pasar: te lo vas a pintar, te lo vas a maltratar, no te va a gustar y te lo vas a ir a cortar, respondió. Su sueño (a veces el mío, pero no siempre), es que nunca me corte el pelo hasta tenerlo al estilo Rapunzel. A lo que le digo: si tanto te gusta el pelo largo, déjatelo crecer tú. Así que lo ignoré, como siempre. Jaja.
La verdad, es que nunca he podido confiar en su percepción. Él no distingue largos, ni colores. Para él, si no rebasa las rodillas, es pelo corto; en cuanto a colores, todos los tonos son iguales.
En fin, me di a la tarea de decolorarme la peluca entera. Luego, pedí su ayuda: donde veas negros, cafés o naranjas pon decolorante. Reafirmo lo que dije: pues yo lo veo todo igual, dice; viendo yo el arcoíris de cobrizos que me dejé.
Generalmente me he puesto unas jodas en el pelo que ¡ay Dios! Pero lo que siempre he pensado: es pelo. Ya crecerá. Y si no, pues de pelo suelto como el chiste. Jaja.
En fin, decolorado irregular me puse el platino. Como siempre, con unos puntos de tinte negro para que amarre. Esta vez, creo que me pasé de negro y de tiempo. Dije, más negro para que mate todos los naranjosos. Dije más tiempo para que los naranjosos se alcancen a tapar.
El resultado: estropajo morado intenso. ¡Jesús! Ni hablar, me atasque el pelo de un aceite reestructurante. Amanecí, me bañé y bajo la luz amarilla de 5 whats de mi baño, lo vi de un gris plomo. Wow, dije… qué bonito. Aunque salí del baño casi decepcionada.
Le digo: ya se me quitó lo morado, en el fondo me había gustado. Alzó las cejas. Lo ignoré recordando que no distingue tonos. Hice mi rutina de mañana. Llegué a la oficina y antes de bajar del carro, me topé con mi imagen en el retrovisor. ¡Jesúsdelmuerto!, dijera lOlO. Se me salió una estruendosa carcajada nerviosa: azulvioleta. Tía pelucas me viene guanga.
Tomé mi luz, mi éxtasis, mi volver a empezar… mi dignidad y bajé del carro para iniciar mi jornada laboral godinez. Dos que tres compañeros han pelado los ojos, otros son más discretos (o daltónicos como él) y no han hecho gesto alguno. Jaja.
Justo acabo de leer un post, en el que decía la autora que le gustaría tener el pelo azul, pero que ya era madre y que sus hijos merecían una mamá que se viera más o menos seria.
¡Válgame!... si la madre de Miguel Bosé (Doña Lucía) puede hacerlo, por qué quedarse con las ganas. Repito, es pelo y a lo peor que podremos llegar será a andar de pelo suelto.
Así me verán una temporada más fánatica que nunca de Azulvioleta. Qué falta de seriedad la mía, pues. Jaja

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