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Lo que no olvido...

Tres grados de separación

Una vez, hace miles de años mi amiga la iNquieta* me contó una historia que había oído. No estoy segura si, a continuación, haré una revoltura de cosas que me dijo, o si es un solo cuento... fue hace tantos años; para el caso da lo mismo. Va la historia (o la revoltura, pues).
Está bien caón, dijo. Hay una pinche teoría o leyenda o no sé qué madres que dice que hay no sé cuántas personas de separación entre una y otra; es decir, de alguna manera, yo puedo estar conectada con Chin Wen Güen Chon en los japones; o con cualquier otra persona en e mundo entero. Así: yo trabajo en Patito Productions; de ahí conozco a Fulano de Tal; éste está casado con Manganita de Cual; ésta, es amiga de Perengano de Shalalá... y así la cadena, hasta que el último eslabón, resulta ser el mismísimo Chin Wen Güen Chon en los japones; o Ashton Kutcher, o el Papa Francisco, u Obama, o Juanito el lanchero costeño... o quien sea.
[A continuación la revoltura de historias, creo] Ahora, no importa qué, quién, cuá…

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