Y me sorprende gratamente.
Yo, declarada estudiante de la lengua, nunca la vi tan naciente, tan obvia y tan moderna:
27 letras, cien años de soledad, un llano en llamas, una rayuela, mil y una noches, iliada y odisea... no acaba. Tan amplia y tan corta y clara en ocasiones:
W- Wendolyn, como mi nombre. Y dice lOlO: ay, pues claro, como Wii.
:s
Yo y mis ejemplos, él y sus universos.
ja!
Casi pánico.
Veo muchas puertas cerradas, no encuentro a quien busco y en quienes confiaba me dieron la espalda.
Pienso que mi soberbia era mucha, que necesito más humildad.
Que aún no pierda la fe... que tarde o temprano las cosas sucederán.
Fueron diez años de trayectoria artística.
A mí que siempre me han gustado las décadas de todo, ésta no podía faltar.
En fin, que sea lo que Dios quiera.
Siempre es bueno cambiar y aprender.
Pa-lante siempre.
:)
- Si te dijera que una vez vi una bruja, ¿qué me dirías?
- Que estabas borracho.
- Naah. Era un niño.
- Pues entonces que estabas dormido.
- No. Y no estaba solo, iban sutano, mangano y perengana. Eran las 12 de la noche de brujas, por la luna iba pasando la silueta de una bruja... ¡Con todo y escoba!
- Ah... ¿de cuáles dulces les dieron?
- Es en serio.
- Tal vez era un pájaro o un murciélago.
- Eres una incrédula, nunca me crees nada de lo que te digo.
O de cómo un intento de filosofía terminó en tragedia personal.
Ahí estaba cleaBer, otra vez, llorando las mismas penas de siempre porque su "Indeseable" al fin se casa. Bueno, eso dice, porque la ingrata lleva como dos años casándose y nada. Solo le alarga la tortura al pobre cleaBer, que no termina de cerrar el ciclo.
Tratando de ser empática, se me ocurrió soltar la pregunta del millón: — "Sí, cleaBer, te entiendo. Pero la verdadera duda es: ¿algún día se nos quitará lo pendejo?" Él, hundido en su miseria, me respondió: — "Justo eso me preguntaba yo… porque sigo pensando en ella".
Entonces me puse en plan Sócrates de café: — "Dejémoslos ir, cleaBer. No queda de otra. Bueno, en realidad sí queda: quedan muchos y muchas más allá afuera".
Y ahí fue cuando me cayó la guillotina. CleaBer me soltó mi condena: — "Eso crees tú. Ya verás que con el tiempo te das cuenta de que no hay nadie más. :( Al menos tú ya tienes a lOlo…".
Me quedé helada. — "¡Eso es lo más feo que me has dicho en toda tu vida!", le reclamé. "Habrá peores y mejores, nunca los mismos, ¡pero la idea es precisamente esa: no volvernos a topar con semejantes engendros del mal!".
Cuando las cosas se dan fuera de mi control, entro en shock.
Y va la historia:
Que estos días, anduve de bravita. Valentona. Perrucha.
Me propuse:
Y aguanté.
Y ahora sigues tú.
Treinta años.
Dice un primo: cheeeen
Jajajajajajaja
lOlo va a 1° de primaria.
El incio de una etapa...
No lo veo emocionado. Como que esas cosas no le importan mucho.
Yo, volví a mi época de estudiante. Siempre me emocionó comprar plumitas y colores, forrar cuadernos, arreglar los uniformes (:s ay bueno, eso no tanto). El olor de las mochila nueva. Regresar a ver a mis compañeros de escuela... porque eso sí, los inicios nunca me han gustado: no nuevos compañeros, ni nuevas escuelas ni nada de eso. Más bien, estrenar compañeros y nuevas escuelas y nuevas etapas me daba miedo. Porque es decir adiós a algo. A tu zona de confort, a los tuyos. Y a mí, nunca me han gustado las despedidas. Me desgarran algo. Huyo de ellas.
Pero esto nunca acaba.
Es el principio de una lucha constante.
Y que se me olvida el cel...
Dicen que cuando uno quiere algo, el universo conspira a su favor. A mí se me ha cumplido tantas veces que he aprendido a temerle a mis propios deseos; porque se cumplen, y vaya que se cumplen.
Dicen también que nadie aprende en cabeza ajena, pero a veces la vida te pone un espejo frente a los ojos y no queda más que mirar. Esa fue mi señal para hacer un inventario emocional: mirar atrás, palomear y tachar. Esto sí. Esto no. Esto se queda porque suma; esto se va porque pesa. Limpieza general, de esa que sacude el polvo hasta de los rincones del alma.
El detonante fue una nota que leí. Me dio escalofríos ver a alguien atreverse a dar un "primer paso" a sus nosecuántosysafos años. ¡A estas alturas! Sentí miedo, sí, pero sobre todo un sacudidón eléctrico: la vida no se va, se escurre. Así que este año mi regalo de cumpleaños no vendrá en una caja. Me voy a dar el lujo más caro que existe: me voy a dar permiso de vivir.
:)
La sensación que últimamente me acompaña.
Hace ya varias semanas vinieron de visita mis tíos-padrinos de Juárez. Y yo, que de pronto tengo unas ganas de "Katapú-hasta-el-infinito" de extrañar a mis muertos, me dejé ir. Nos soltamos hablando de Toño y de Andrés.
Me sentí como una esponja, absorbiendo recuerdos y esencias. Mis memorias con ellos son pocas, pero tienen un peso específico, una importancia que el tiempo no ha podido diluir.
Empiezo por Andrés, los recuerdos más recientes. El primero es casi una comedia: aquella vez que vino a Guadalajara y, entre Claudia y yo, logramos lo imposible: perderlo en Plaza del Sol.
El segundo es de mi viaje a Chihuahua. Me recogió en el hotel y, honestamente, se me cayeron los calzones cuando lo vi llegar en ese camionetón, un Lincoln Mark. Ahí conocí a "Tercero". Después fuimos a casa de sus suegros y conocí a su "calidísima" esposa —léase con todo el sarcasmo posible—; me sentí como una chinche, fuera de lugar. Terminamos en el cine viendo una película de terror que me habría bajado los calzones de nuevo, de no ser porque ya los había dejado tirados en la camioneta. Lo que no recuerdo es cómo volví al hotel. Descalzonada, seguramente.
Eso fue hace más de siete años.
A raíz de la visita de mis tíos, contacté a mi prima. Vi fotos de Andrés, su página, sus canciones, sus hijas… y fue como tenerlo enfrente otra vez. No es que lo hubiera olvidado, pero sus facciones se habían vuelto vagas. Ver una foto concreta me devolvió los detalles que el cerebro ya no sabía cómo dibujar: su cara, sus ojos entre azules y verdes, lo guapo que era y, sobre todo, lo amable que siempre fue conmigo. Murió con dolor, víctima de la violencia. Uno más en la cuenta de este país.
Y luego está Toño. Con él conviví mucho más. Fue en mi etapa de secundaria, cuando yo tenía trece años. Mi primer recuerdo, sin embargo, es anterior: un viaje familiar a la playa, en Maeva.
Después, en casa de mi tía, compartimos techo, aventuras y pleitos. Un día me hice una promesa: "Cuando sea grande y pueda tomar mis propias decisiones, vas a ver". Pero ese "después" nunca llegó. Jamás lo volví a ver, ni siquiera en foto. Se mató en su moto.
Esos recuerdos que guardé en el rincón más profundo del corazón están volviendo. No he olvidado su rostro, sus manos, incluso recuerdo la ropa que usaba, sus zapatos y su risa. Son recuerdos extraños: vagos y definidos al mismo tiempo.
Ahora mi prima me ha prometido enviarme fotos de él. Y siento vértigo. Es la idea de volver a mirarlo a los ojos después de casi diecisiete años.
Guardo tantos recuerdos de él...
Creo que pudo ser el abuelo de mis sueños.
En la familia Rizo los cariños no fluyen con facilidad: no
hay abrazos espontáneos, ni caricias, ni "te quiero" dichos en voz
alta. Somos secos. Rey-mond no rompió del todo con ese esquema, pero nos quiso
a su manera.
Era aventurero y libre, y de eso nos contagió un poco a mi
hermana y a mí. Me encantaba escucharlo contar sus historias con aquellas
carcajadas sonoras que llenaban el cuarto. Nos llevó a acampar incontables
veces, bajo estrellas que ahora le hacen compañía. Era un anecdotario viviente,
siempre con una nueva travesía que compartir entre risas. Sus historias
quedaron inmortalizadas en ese mini libro que nos alcanzó a compartir, un
tesoro donde su esencia permanece intacta.
Viajó todo lo que pudo, fiel a su espíritu Katapú. El
Parkinson fue cruel en sus últimos años, robándole la independencia que tanto
amaba. Pero ni eso pudo con su esencia: mi tía cuenta que una noche se escapó a
la playa, como un último acto de rebeldía. ¿Cómo lo logró? Misterio. Pero así
era él, viviendo su libertad hasta el final.
La última caminata fue una metáfora de su vida. Mi papá y él
se quedaron atrás, rezagados en una brecha por la que tuvimos que entrar en
reversa. Los encontramos corriendo en cámara lenta por el llano, como dos almas
perseguidas por el tiempo. Fue un rescate épico, el último, y ahora lo recuerdo
como un adiós en clave de fábula.
Pienso que debió sentirse como pájaro enjaulado. Y antier,
al fin, sus alas lo llevaron lejos de esa prisión. Por eso, aunque nos duele,
hay paz en saber que voló.
Llueve... como hace mucho tiempo no, en medio de semejante clima caluroso.
Si hasta fui a que me tumbaran los cuernos y todo... pude haberme hecho la loca, pero quería cumplir. Y para mi buena suerte... el sacerdote fue mUy amable... y además, no hablaba bien español.
En vez de ignorarlo,
Hoy termina un ciclo, pero no quiere decir que te echaré al olvido; al contrario, te tendré siempre cerca. ❤, ésta es tu casa.
No quiero olvidar este día (29), porque comprendí tu mensaje.
Entonces es verdad, andas de fiesta.
Consideran una gran perdida el fallecimiento del Chino Katarino
Se va una luz de la escena local: teatreros
- 2010-10-21•Cultura
Una vida dedicada a hacer reír a los demás
- Teatristas despiden a Christian Katapú
Muere “Chino Katarino”
Mié, 20/10/2010 - 19:20
Famosos y Gente. & Sociedad
IÉRCOLES 20 DE OCTUBRE DE 2010
FALLECE EL PAYASO 'CHINO KATARINO'
Mural
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